Carta a la Familia de Schoenstatt

con motivo de la carta de la Juventud

Martes 14 de agosto de 2018

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Santiago, santuario Cenáculo de Bellavista, 14 de agosto de 2018

  

Con nuestra Juventud, vamos juntos hacia la otra orilla

  

 

"La Iglesia necesita su impulso, sus intuiciones, su fe. ¡Tenemos necesidad! Y cuando lleguen donde aún no hemos llegado, tengan paciencia para esperarnos, como Juan esperó a Pedro ante la tumba vacía. Y otra cosa: Caminando juntos, en estos días, han experimentado cuanto trabajo cuesta acoger al hermano o hermana que está a mi lado, pero también cuánta alegría puede darme su presencia si lo recibo en mi vida sin prejuicios y cierres. Caminar solos nos permite estar desvinculados de todo, quizás más rápido, pero caminar juntos nos convierte en un pueblo, el pueblo de Dios. El pueblo de Dios que da seguridad, la seguridad de la pertenencia al pueblo de Dios... Y con el pueblo de Dios te sientes seguro, en tu pertenencia al pueblo de Dios tienes identidad. Un proverbio africano dice: "Si quieres ir rápido, corre solo. Si quieres llegar lejos, ve con alguien".

    
(Papa Francisco, 11 de agosto de 2018, a los jóvenes peregrinos "Por mil caminos hacia Roma").

 

 

Querida Familia, queridas Familias Locales, queridos Coordinadores, Asesores, Superiores y Dirigentes,

 
He querido partir con estas palabras del Papa Francisco, recientemente dichas a los miles de jóvenes que peregrinaron a Roma para dar testimonio de su fe, porque iluminan el contenido de esta carta.
Nosotros como Familia de Schoenstatt también tenemos motivos para alegrarnos con nuestra juventud: desde hace un tiempo un grupo de líderes de nuestras juventudes femenina y masculina de la Región Metropolitana, quisieron canalizar inquietudes, necesidades y anhelos para nuestro Schoenstatt.

 
Motivados por la dura crisis eclesial que atravesamos (y que no nos es ajena), por el Sínodo de la Juventud y la realización de nuestras Jornadas Regionales de Dirigentes, iniciaron un proceso destinado a reflexionar acerca de la conducción y el ejercicio de la autoridad, la forma de trabajo, la integración, la corresponsabilidad, el diálogo con la realidad, nuestro ser iglesia, nuestra federatividad, el rol de nuestro fundador y la actualidad del carisma.
Han sido muchos y variados temas que en este proceso se han ido complementando y confrontando, en vistas a una mayor representatividad, así como a una definición de temas centrales y transversales, distinguibles de otros más locales y circunstanciales.

 
Este proceso lo han ido realizando los mismos jóvenes, en diferentes momentos e instancias, con conocimiento y apoyo de sus asesores nacionales. Es un proceso que sigue y ha generado discusión y reflexión, adhesión y crítica a nivel de las propias juventudes, de allí que la carta por todos conocida (sorpresivamente, ya que los jóvenes no esperaban que se difundiera todavía a las ramas adultas ni a las federaciones) no es el texto final, sino sujeto a revisión y redacción definitivas, a partir de esos complementos.

 
Sin duda, la difusión adelantada e inesperada de la carta aun en plena discusión y que, en muchos casos, se extendió sin el encabezado correspondiente en el que se expresa su intencionalidad y el proceso que se está llevando a cabo, ha producido inquietud. Por eso es importante respetar el proceso que están haciendo los mismos jóvenes. No favorece, en esta etapa del proceso, tomar banderas en pro o en contra; lo que no significa que cada comunidad adulta y cada lugar no pueda aprovechar este impulso, para hacer sus propios procesos de reflexión, canalizándolos a través de sus instancias propias (coordinaciones, jefes, asesores, superiores).

 

En definitiva, les pediría:

 
1. Agradecer y rezar por este proceso, especialmente por nuestras juventudes, para que el Espíritu Santo les anime y oriente en sus reflexiones y decisiones.

 
2. Respetar y no interferir en el proceso que los propios jóvenes están realizando, lo que no significa no dejarnos interpelar por este impulso para plantearnos en nuestras propias vidas, comunidades y familias, qué requiere revisión, renovación y complemento.

 
3. En vistas a nuestra misión, que el año próximo cumple 70 años desde su proclamación desde el Santuario de Bellavista, esta iniciativa puede ser el impulso para una renovación de nuestra misión a partir de la necesaria confrontación de la misma, en su actualidad y diálogo con la realidad y la iglesia.

 
El carisma se renueva cuando se revisa, ¡esta puede ser una gran oportunidad!

 

Agradecido por su atención, les saluda y bendice, p. Juan Pablo Rovegno M.


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