Reflexión de la Presidencia Nacional

para toda la Familia de Schoenstatt

Martes 12 de noviembre de 2019

Bellavista, 10 de noviembre de 2019

  
"Madre, con tu Hijo Divino desciende a los caminos de Nuestra Patria
para que, siguiendo vuestras huellas, encuentre la paz verdadera y estable.
Patria, sólo tendrás salvación si, en amor, te unes a María y a su Hijo".
Amén

  
Querida Familia,

 
Como Presidencia Nacional (superiores y representantes de los Institutos, Federaciones y
Liga) nos hemos reunido a la sombra de nuestro Santuario Cenáculo de Bellavista para rezar,
dialogar e intercambiar acerca del proceso país que vivimos. En ese sentido queremos
compartir algunos frutos de este intercambio:

  
1. Vivimos un proceso que nos ha mostrado de manera progresiva y acelerada un
profundo malestar social: hay necesidades, heridas y fracturas sociales que buscan
canales de expresión, espacios de reflexión y caminos de solución. En ese sentido el
desafío que tenemos, dentro de la diversidad que representamos, es ser signos de
encuentro y esperanza. La cruzada por vínculos sanos, también se refiere al
entramado social y esta crisis nos muestra la necesidad de sanar vínculos no sólo al
interior de las familias y de la Iglesia, sino de todos los ámbitos de la vida: el trabajo,
las relaciones ciudadanas, el espacio público, la economía, la política, la salud, la
educación, el futuro en oportunidades y posibilidades. Hay un desafío por la dignidad
de la persona y de las relaciones humanas. Hay un clamor por justicia social, que
reclama el reconocimiento de la dignidad de cada persona.

  
2. Grandes protagonistas de este proceso han sido los jóvenes, lo que muestra toda
su fuerza y convicción por ser actores de cambio, pero también en su faceta más
compleja, una radicalización en la que subyace frustración e intolerancia. Muchos
jóvenes se mueven por impulsos y por las redes, lo que nos desafía a un diálogo que
los ayude a moverse por ideales y el bien común.

 
3. Nuestros santuarios y ermitas han sido espacios de oración, de encuentros y
mucho ofrecimiento, también deben ser espacios para el diálogo y el encuentro,
para mirar proféticamente los acontecimientos, para discernir juntos, para buscar
caminos colaborativos y compromiso por la Patria, espacios de paz y para la paz.

 
4. El proceso que vivimos no es circunstancial ni pasajero, de allí que es una oportunidad
para una conversión personal y comunitaria con consecuencias sociales, el país
no puede ser el mismo, cada uno de nosotros tampoco. Un proceso que está mostrando
frutos, en la apertura y disposición para concretar los cambios que apremian. Un
proceso que también nos desafía como Familia a cuestionarnos a la luz de esta voz
del tiempo (nuestras opciones pastorales, nuestro estilo de vida, nuestra
corresponsabilidad social). Hay que redescubrir, valorar y aplicar el pensamiento
social de la Iglesia y de nuestro fundador.

 
5. Hemos visto y vivido impotentes los lados oscuros de este proceso: la violencia, la
destrucción, el agotamiento y la intolerancia, la pérdida de vidas humanas, los heridos
y una fuerza pública sobrepasada. Detrás subyace una carencia de liderazgos,
polarizaciones no resueltas y un vacío de sentido trascendente, que lleva al
enfrentamiento, a la destrucción de los bienes públicos, del espacio público, de los
símbolos públicos, de los espacios y símbolos de culto y de fe. Esa violencia no puede
seguir, porque hiere nuestra alma nacional.

 
6. Es un proceso que nos llena de esperanza por expresar tantos anhelos y necesidades
reales, pero también de incertidumbre por su desarrollo y consecuencias. De allí que
como Presidencia nos hemos hecho eco del anhelo y necesidad de coronar a la
Mater: unir nuestro desvalimiento al poder de la Mater, para que Ella se
manifieste con su poder de Madre, Reina y Educadora de nuestra patria.
Al finalizar nuestro encuentro la coronamos con las palabras de Nuestro Padre hace
70 años en Bellavista. A todos les invitamos a unirse a esta corriente, que será el
sustento para buscar caminos y comprometernos por Chile.

 
7. Por último, les compartimos una de las oraciones que surgieron de nuestro encuentro:
Reina,
En esta hora de esperanza y oscuridad,
corónate como Reina del encuentro y de la paz,
para que surja un Chile nuevo:
más justo, solidario y fraterno,
una Patria Familia.
Amén.

 
Presidencia Nacional de la Familia
Schoenstatt - Chile

 


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