Debate Eclesial: Entre el “qué” y el “cómo”

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En una nueva columna, Mario Requena responde a Patricio Young y su texto "Ni Mucho, Ni Tan Poco" que hace referencia al tema de discusión: el rol de los sacerdotes y de los laicos en la Iglesia. "Es bueno que Patricio aclare que no propone sacar a la Iglesia de los temas terrenales. Sin embargo, encuentro irrealizable su sugerencia de que los obispos no hablen en representación de todos los católicos en sus Cartas Pastorales".

| Mario Requena Mario Requena

Las aclaraciones de Patricio por una parte han despejado algunas cosas, pero por otra me dejan más confundido. Es bueno que Patricio aclare que no propone sacar a la Iglesia de los temas terrenales. Sin embargo, encuentro irrealizable su sugerencia de que los obispos no hablen en representación de todos los católicos en sus Cartas Pastorales, si no está incluida de manera explícita la representación de los laicos. Las razones son varias y entran en el contexto de lo que ya hablé al afirmar que es fácil decir "que" hacer pero en los "cómos" están los problemas y los desacuerdos.

En primer lugar está claro que los obispos perderían su autoridad moral si es que dicen que en sus Cartas Pastorales también están representados los laicos, porque la primera pelea sería escoger a esos laicos que estarían "representando" a todos los laicos. Creo que eso no es posible, porque habría que diseñar mecanismos de elección y votación con todo lo que significa meter la política y las ideologías en la elección de los que representarían a los laicos en las cartas pastorales de los obispos. Hoy en día hay miles de asociaciones católicas que representan el pensar de los laicos, y creo que es a través de ese camino que los laicos tenemos que buscar ser escuchados y no tratando de meternos en las Cartas Pastorales, con el argumento de que los obispos no representan a los laicos.

Ellos representan a la Iglesia en sus aspectos morales y espirituales y tienen todo el derecho a decir lo que es conveniente o no para los católicos en la vida terrena. Allá veremos nosotros si les hacemos caso o no. En resumen, el Protagonismo laical no se lo conseguirá pidiéndoles a los obispos que nos incluyan en la redacción de sus Cartas Pastorales y más bien lo haremos cuando en nuestras organizaciones practiquemos lo que predicamos; sólo así seremos co-responsables de nuestra Iglesia en el lugar que nos toque hacerlo.

La Estructura Jerárquica y Otros Temas

Patricio pide que se revise la estructura jerárquica del Iglesia sin afectar autoridad alguna, lo que es contradictorio. Si se revisa la estructura jerárquica es obvio que se están afectando potestades. El tema de cómo definir que los laicos tengamos una mayor participación en las decisiones de la Iglesia, si estamos de acuerdo que no pasa por afectar el Magisterio y la Jerarquía, entonces debe pasar por arreglar las contradicciones que existen entre la doctrina y la conducta de los laicos y consagrados.

En el caso de los laicos, tenemos dos cosas que la doctrina nos ha afectado profundamente, siendo una de ellas la oposición oficial de la Iglesia al control artificial de la natalidad (siendo obvio que no se deben aceptar los métodos abortivos), cuando el enfoque siempre debió estar dentro de lo que es el libre albedrío que tenemos los católicos. Con la explosión demográfica y el daño irreparable que se está haciendo a la humanidad, es obvio que la única forma de controlarla, antes que sea demasiado tarde, es regulando la natalidad, especialmente en los países menos desarrollados.

El otro tema está relacionado con el divorcio, partiendo del hecho de que la Iglesia acepta de facto que se declaren "inexistentes" miles de matrimonios con el tecnicismo legal de que el sacramento "no se produjo" porque no se "cumplieron" las condiciones necesarias. Esas dos cuestiones han hecho que millones de personas se alejen de la Iglesia y también han hecho perder mucho tiempo a los teólogos tratando de justificar lo injustificable en lugar de dedicarse a desarrollar más la teología y el pensamiento católico de acuerdo a estos nuevos tiempos.

No quiero comentar demasiado el gran pecado cometido por muchos de los sacerdotes y obispos relacionado con la pedofilia, porque el Papa ya pidió perdón por eso y por fin la Jerarquía está actuando como siempre debió ser: castigando con todo el rigor de la ley humana a esos desalmados. El daño moral está hecho y ahora nos toca a laicos y consagrados volver a conseguir la confianza de la gente con nuestras acciones.

Generar una actitud Paternal es un concepto que lo manejamos los schoenstattianos, pero es ajeno al lenguaje de la mayoría de los católicos por falta de conocimiento de su significado verdadero. Es por eso que el "generar una actitud paternal" a mi me suena más teoría si es que nosotros, los schoenstattianos, no nos dedicamos en la práctica a explicar qué queremos decir con eso. Otra vez el problema está entre el "qué" y el "como".

Estructura Federativa

La estructura federativa es algo que todos deseamos y es como el Padre Kentenich pensó la organización del Movimiento, pero en eso nosotros estamos lejos de hacerla realidad, por lo tanto, más lejos aún de mostrarla con un modelo para la Iglesia. Nosotros sabemos que la organización del Movimiento es federativa y que la relación entre una parte y otra se basa en el respeto mutuo bajo el criterio de la magnanimidad y la obediencia, sin embargo, hasta ahora no hemos logrado acercarnos a esa meta lo suficiente como para poder decir que el modelo funciona y se lo puede replicar.

En el Movimiento nos olvidamos que toda estructura federativa, para que cumpla sus objetivos, tiene una autoridad central a la que las partes le han dado poder de decisión para que resuelva cierto tipo de problemas, aún cuando esto signifique que partes de esa organización no están de acuerdo con la decisión que se tome, pero ahí está la obediencia que tanto nos cuesta. Lo que nosotros tenemos es un nivel máximo donde todos se juntan pero nada se decide porque ninguna parte tiene autoridad superior que la otra, ni hay el ánimo de darla.

En Schoenstatt nos encanta aplicar eso de autoritativo en principio y democrático en su aplicación, bajo el entendido que autoritativo es muy distinto de autoritario, y lo es, pero debemos recordar que lo autoritativo significa también que alguien toma las decisiones y éstas no quedan diluidas en cuerpos (organizaciones) que no deciden nada bajo el criterio que somos federativos.

Las federaciones son la manera más fácil de juntar a un montón de organizaciones y pensamientos diferentes que están de acuerdo en los "qué", pero no en los "cómo", y es la organización más común precisamente porque nadie le tiene que pisar los callos a nadie y es una de las razones por las que cada día hay más y más sectas protestantes explicando la palabra de Dios a la pinta del consumidor. Yo no creo que sea posible instaurar un estilo federativo en la Iglesia Católica, si a la vez no se da autoridad a un gobierno central para que tome decisiones que son imposibles de alcanzar por consenso y que todos además las cumplan. En ese sentido, Schoenstatt tiene el deber de encontrar cuál es esa organización experimentando con alguna forma de autoridad central dentro de su estilo federativo.

Termino con las siguientes palabras del padre Kentenich extractadas de la carta que escribió a los jefes de la Federación el 6 noviembre 1919, apenas terminada la Jornada de Hörde:

Pg. 3, párrafo 3: Enfrentaremos el ataque unido de todos los poderes externos, sólo en la medida en que, olvidando toda disputa de facciones y partidos, y renunciando a toda intención particular, nos reunimos como una sola alma bajo la bandera siempre victoriosa de la Iglesia única y Universal, y en la medida en que seamos más fieles y entregados que nunca a ese centro de la unidad, a esa roca inconmovible de la fe, hogar de la vida cristiana, que es la jerarquía y la sede de Roma.

Pg. 3, párrafo 4: Lo que nuestro tiempo necesita ante todo, para no decir exclusivamente, son nuevos santos, grandes y convincentes, santos que arrastren; y si no santos, hombres nuevos, hombres íntegros, cristianos nuevos, cristianos auténticos, interiormente perfectos.

El tema da para mucho más y mi intención es ir afinando la puntería, para ver realmente cómo hacer que la teoría que tenemos se haga santidad de la vida diaria. Aplicando las palabras de otro hermano federado, Guillermo Parra, el párrafo de arriba claramente indica que los laicos "la llevamos", pero no creo que sea tratando de mezclar lo que es el Magisterio y la Jerarquía con los estilos laicos de los poderes temporales que me da la impresión que propone Patricio.

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